¿Cómo es posible que el universo entero se borre sólo con que tú sonrías?
miércoles, 8 de junio de 2011
No más
Un secreto a voces, y miles de voces en silencio. No hace falta decir ni una palabra, no serviría de nada: creo que el extraño silencio que nos rodea es mejor. No quiero más... no necesito más que eso. Más que esto que tenemos, sea lo que sea, que demostramos simplemente con mirarnos como lo estamos haciendo ahora. Como tus dedos acarician mi espalda, como mi mano está sobre tu cuello, como siento que no quiero sentir nada más que a ti. Un simple roce de labios quizás haga que todo mejore... pero ya es tan perfecto que no quiero hacer nada más, no quiero estropearlo... no quiero acabar.
¿Cómo es posible que el universo entero se borre sólo con que tú sonrías?
¿Cómo es posible que el universo entero se borre sólo con que tú sonrías?
sábado, 28 de mayo de 2011
Peones de un tablero sin vida
Todos como peones guiados por un mismo superior que no sabe ni respirar si no se lo ordenan como es debido. Enfrentados al peor destino jamás imaginado, y todo por orgullo... Ese triste orgullo que tantas cosas ha presenciado. Todo personaje de esa pesadilla marcha marcando un penoso y aterrador paso que les conduce, ni más ni menos, que a ese ardiente fuego que quemará su historia y su dignidad. Hace tiempo que olvidaron el motivo por el que estaban ahí... Hace ya mucho que no podrían reconocer su propio rostro si se mirasen a un espejo. La humanidad y la compasión que albergaban en su interior se marcharon haciendo compañía a todos los sueños que sus "veraces" decisiones aniquilaron y machacaron. Ya de nada sirve todo lo que hacen... porque realmente no saben ni qué hacer, ni qué pensar, ni qué sentir. Sus aspiraciones se largaron en el momento en que vistieron ese sucio y asqueroso uniforme incapaz de demostrar más que la mismísima cobardía disfrazada, con bonitas palabras, de valentía. Todo se ha perdido. Sin saberlo, o tal vez sabiéndolo, luchan por una causa perdida. Por una guerra que nunca debió empezar. Un sin sentido. Una pérdida de tiempo.
lunes, 23 de mayo de 2011
Chorradas... y Ella.
Quisieras gritar. Gritar en cada esquina lo que piensas, lo que sientes; lo que te está comiendo por dentro desde hace ya tanto tiempo que ya ni siquiera recuerdas un sentimiento contrario. Hoy has llegado al límite... Sí, el tope; el techo; has tocado fondo, y por mucho que quieras disimular y que quieras aparentar lo que llevas aparentando todo este tiempo... no puedes: es inevitable, ciertas lágrimas confusas y rebeldes quieren salir de tus ojos. Te jode estar así... y tanto que te jode, ¿por qué todo tiene que ser así? "Así"... usas siempre esa palabra, ¿acaso existe una expresión mejor? No lo creo. Tu cabeza maquina a diario tantas y tantas soluciones que ya no sabes qué hacer y qué callar, optas por "ignorar" y por hacer como que todo va bien. El mundo se te viene encima. No puedes hablarlo con nadie... este porque siempre te escucha y ya debe estar harto; aquel porque, simplemente, no quieres que conozca la parte oscura de tu sonrisa; el otro porque... porque no, porque sencillamente es el causante de tu dolor, y hacerle consciente de eso sería asesinarlo dejando que su corazón siga latiendo. Pero quieres decirlo: lo necesitas. Y mientras piensas cada cosa, cada palabra que desearías decir, mientras todas las vivencias que te han llevado a este momento vuelven a pasar por tu atolondrada mente, mientras que ocurre todo eso... solo sabes llorar. ¿Y qué más? ¿Qué más te pueden pedir? Llevas demasiado tiempo diciendo que estás bien, que todo te va bien, que ella está bien y que todo, en general, funciona como tiene que funcionar... pero, ¿alguien se ha parado a pensar si estarás diciendo la verdad? Ya ni tienes valor de contar qué te ocurre... no quieres, quizás no tienes fuerza porque si lo hicieras... solo sabrías reaccionar con una cosa: llorar. Y lo odias. Odias con toda tu alma llorar, desparramar esas húmedas y humillantes gotas saladas que mojan tu mejilla, marcándola con tu dolor, por pequeño que sea. Pruebas con una ducha... ¿te relaja? No, o quizá sí... no sé, tal vez. Pero el agua que resbala de la mano del jabón por tus poros no hace sino recordarte que sólo estás intentando (penosamente, por cierto) que la bañera cuele y cure tus miedos y anhelos... y te haga sentir mejor contigo misma, con todos. Hasta has dejado de comer... ya sólo sabes pensar. Sólo saber imaginar cómo sería todo de no ser como ahora es. Quieres cambiarlo, joder. Lo necesitas... pero no puedes, y eso es lo que te quema cada arteria que saca la sangre de tu corazón.
Sin novedad en el frente
[...] Y por la noche, al despertar de un sueño hallándonos a merced del agradable torrente de visiones que nos inunda, sentimos con terror la fragilidad del soporte y la debilidad del muro que nos separa de las tinieblas. Somos llamitas mal protegidas por delgadas paredes contra la tempestad del aniquilamiento y de la locura en la que oscilamos y algunas veces casi nos extinguimos. Luego, el sordo rumor de la lucha es como un anillo que nos rodea; nos acurrucamos dentro de nosotros mismos, y con los ojos muy abiertos, contemplamos la noche. Como único consuelo, la respiración de nuestros camaradas dormidos. Así esperamos el amanecer.
Erich María Remarque.
Erich María Remarque.
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