jueves, 19 de mayo de 2011

Utopías

Hoy he soñado algo. Y cuando he despertado, esa extraña sensación seguía en mí. He pasado el día entero pensando en eso, a cada momento. Las imágenes poco nítidas pero tan reales de aquello se presentaban en mi mente sin ser llamadas... Chillaban en mi pensamiento y me hacían desear volver al mundo soñado... me hacían anhelar todo rastro de aquella película que mi mente inventó. Estabas tú. Y estaba yo. Y... no sé por qué... pero volvería a ese universo cada una de mis noches.

sábado, 14 de mayo de 2011

Sin tanto que decir


La almohada me recomienda que olvide. Que deje el tiempo correr de la mano de mis recuerdos para que así mi cabeza ordene pensamientos cifrados. Incluso ese objeto acolchado sabe más de mí que yo misma. Escucha cada uno de mis pensamientos, sensaciones, sentimientos, sin necesidad de que se los cuente con palabras; recoge y seca mis lágrimas y me acaricia intentando consolarme, procurando que el sueño entre en mí y me haga olvidar durante unas breves horas todo lo que me daña. Todo esto simplemente se está añadiendo a mi lista negra... a ese repertorio de fracasos y malas rachas que cuelgan de mi cartera unidos a mi DNI, para siempre. Quizás valió la pena dejar que...
-Quizás... pero solo quizás.

lunes, 9 de mayo de 2011

Te echo de menos

Opto por reconocerlo, ya que negarlo (o, al menos, intentarlo) no me sirve de nada. Quisiera hablar contigo. He de reconocer que siento un vacío... algo en mí nota que ya no estás... al menos, no de la misma forma que antes. Pero no te lo voy a decir, no quiero, no puedo. Recuerdo, revivo, pienso, intento olvidar... Cada día, cada instante. Pero no puedo, no quiero. Te echo de menos. Es irremediable. No se puede evitar. Quisiera un día más... o varios, puestos a pedir. Pero sí, creo que uno me bastaría. Para aclararme, para estar contigo, para ver otra vez esos ojos que tanto me dijeron. Para sentirte cerca... para aguantarme, de nuevo, las ganas de besarte, o de abrazarte; para finalmente hacerlo, o tal vez para no hacerlo... Para vivir todas esas opciones, o para no vivirlas... en fin. Para todo eso, y más (o menos). Mmm... Sí, creo que te echo de menos.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Casualidades de la vida

Un destino incierto y casual me llevó a aquel momento. Momento que hoy día tampoco sabría describir. Y ahí estábamos... Tu mano rozó la mía... o tal vez, simplemente fue una ilusión de mi subconsciente. Pero tu olor era real, esa fragancia que aún recuerdo, y que todavía puedo respirar si pienso en ti. Ahí estabas, sí... delante de mí, mirándome, hablándome, sonriéndome. ¿Y yo? Símplemente te miraba. Y no hacía más... tal vez hablaba, sí, pero no conseguía decir nada que tuviese el mínimo sentido ni siquiera para mí. Me sentía bien, ahí contigo... Fue un minuto que duró horas, días e incluso meses, pero que pasó más rápido que un segundo.