domingo, 27 de noviembre de 2011

Diciembre

-Que hubiesemos quedado con 80 días de antelación me hacía tener ese lejano presentimiento en mi interior.
-¿Te hacía tener ese presentimiento y no te hacía tener una voz en tu interior avisándote de que te tenías que duchar un poco antes?
-La voz en mi interior se durmió, se pasó rato llamándote.
Espero puedas disculparme, es toda una verguenza por mi parte.
Quieres... bailar?
Que la música ahogue tu enfado y mis pecados en esta botella de champán...
-Llevo tiempo esperando para bailar... así que no rechazaré tu invitación.
-No imaginas cuánto me encanta saber que aún recuerdas nuestro baile pendiente.
-Recuerdo nuestro baile pendiente, y nuestro paseo en autobús pendiente también...
-Aborrecerás los autobuses.
Te llevaré en tramvía entonces, que es el transporte en el cual hacías transbordo.
Sabes que mi mirada hace saltar paradas, ¿cuentan?
-Mmm... Creo que mientras sea contigo, todo cuenta.
-¿Incluso acabar en un rincón de la ciudad lleno de extraños, en el que no tienes más que hacer que confiar en mis ojos y mi sonrisa?
Sabes, han subido el precio del transporte público.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Derecho al delirio

-¿Has conseguido robar el periódico de ayer?
-Dejé el vicio de robar periódicos hace tiempo, la verdad...
-Encuentro ausencia de vida por tu parte, falta de interacción con ello.
-Para nada, todo lo contrario
-Me siento un anciano. Tal vez necesite ingerir algo de vida.
-¿Y a qué esperas?
-A que robes el periódico por mi.
-Entonces lo robaré cada día

domingo, 18 de septiembre de 2011

Todo para nada

Sé que solo fue un sueño. Pero qué sueño. De los que perduran en tu mente durante horas... incluso días, pero no te importa. No te importa porque eres feliz cada vez que una de esas imágenes pasa por tu mente. Y ves tu cara junto a la suya, escuchas otra vez las falsas palabras y sensaciones que tu mente creó y sientes la necesidad de dormirte y volver a ese sueño... o a otro, mientras esté él.
Pero... siempre será eso: un sueño.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Nubes y algún que otro sueño

Me tumbaré en las nubes y observaré cómo los pájaros vuelan inocentemente bajo mis pies. Sobre mí solo habrá cielo, ni los aviones podrán sobrevolarme. Las ciudades y pueblos serán del tamaño de una hormiga recién nacida, y las personas ni siquiera existirán. Estaré sola en el universo, y por la noche las estrellas me harán compañía con el silencio más absoluto y bonito que puede haber. Habrá viento, pero yo sólo me dedicaré a cerrar los ojos y escuchar tu respiración. No sentiré la presión de la atmósfera sobre nuestros cuerpos ni el baile que la nube mantiene a cada segundo, guiada por el aire. Las estrellas fugaces decorarán el cielo en su oscuridad y nos darán calidez... Pero ya está. No habrá nada más. No necesitaré nada más. No sentiré más que tu presencia... y la de la nube que nos sostiene.