Me tumbaré en las nubes y observaré cómo los pájaros vuelan inocentemente bajo mis pies. Sobre mí solo habrá cielo, ni los aviones podrán sobrevolarme. Las ciudades y pueblos serán del tamaño de una hormiga recién nacida, y las personas ni siquiera existirán. Estaré sola en el universo, y por la noche las estrellas me harán compañía con el silencio más absoluto y bonito que puede haber. Habrá viento, pero yo sólo me dedicaré a cerrar los ojos y escuchar tu respiración. No sentiré la presión de la atmósfera sobre nuestros cuerpos ni el baile que la nube mantiene a cada segundo, guiada por el aire. Las estrellas fugaces decorarán el cielo en su oscuridad y nos darán calidez... Pero ya está. No habrá nada más. No necesitaré nada más. No sentiré más que tu presencia... y la de la nube que nos sostiene.
miércoles, 31 de agosto de 2011
Nubes y algún que otro sueño
Me tumbaré en las nubes y observaré cómo los pájaros vuelan inocentemente bajo mis pies. Sobre mí solo habrá cielo, ni los aviones podrán sobrevolarme. Las ciudades y pueblos serán del tamaño de una hormiga recién nacida, y las personas ni siquiera existirán. Estaré sola en el universo, y por la noche las estrellas me harán compañía con el silencio más absoluto y bonito que puede haber. Habrá viento, pero yo sólo me dedicaré a cerrar los ojos y escuchar tu respiración. No sentiré la presión de la atmósfera sobre nuestros cuerpos ni el baile que la nube mantiene a cada segundo, guiada por el aire. Las estrellas fugaces decorarán el cielo en su oscuridad y nos darán calidez... Pero ya está. No habrá nada más. No necesitaré nada más. No sentiré más que tu presencia... y la de la nube que nos sostiene.
viernes, 12 de agosto de 2011
Simplemente... ya no estás.
Cuatro años en los que, día tras día, veo en mi mente tu carita sonriente y escucho tu voz hablandome, aconsejándome... siendo mi amiga. Cuatro años que se han hecho tremendamente difíciles sin tener tu compañía, sin tener tus llamadas de rápidas horas y sin nuestras cosas. Cuatro años en los que ya he pensado tanto, he llorado tanto y te he echado tantísimo de menos... que ya poco me queda por hacer. Cuatro años en los que solo con oir tu nombre mi piel se eriza y un nudo se forma en mi garganta. Cuatro años que borraría solo con poder abrazarte una vez más, solo por olvidar todo lo que pasó, con tal de tenerte aquí... conmigo. Aún no he conseguido pensar en ti o mirar tus fotos sin que mis ojos lloren. Y después de tanto tiempo creo que la cosa es tan simple que, por eso mismo, no llego a comprender qué pasó, qué fue lo que provocó que te fueras sin poder despedirte de modo alguno... y pese que antes de enterar, yo ya lo sabía... Mi corazón sigue negando aquellas palabras que fueron tan fugaces como el tren en el que viajaba. Fue simple... tan simple, tan fácil, tan obvio... que no llego a aceptar. Que nunca aceptaré.
sábado, 30 de julio de 2011
No digas nada más
Más existes y más quiero que existas. Y por más que te lo dijera jamás llegarías a entenderlo... nunca comprenderías que cuando te veo aparecer mi pulso tiembla, y por unos segundos mi mente se paraliza sin saber qué hacer ni qué decir. No podrías entender como arden mis adentros cuando sueño verte, ni mis paseos nocturnos en un vano intento de entender tus actos. Cosas que solo tú sabes, palabras que solo a ti te diría...A más presente eres más quiero tenerte, y más me ahogo. Y cuesta creer... que por más que te lo dijese, por más que te explicase todo esto... no lograrías entender nada de mí.
jueves, 21 de julio de 2011
Sinsentido
Las cosas que se habían almacenado en mi mente y que daba por olvidadas resurgían sin intención de hacerlo. Cada simple palabra que en su día no había tenido el más mínimo valor para mí... ahora eran esenciales para cada movimiento y pensamiento que me había llevado a este momento. El agua resbalaba desde mi cabeza hasta mis pies, los cuales se ahogaban en la espuma que caía de mí. Los espejos y cristales se empañaban con aquel vapor que me hacía sudar, y con cada nueva gota de agua que me mojaba en aquella ducha descubría cosas nuevas. Infinitas e incomprensibles, que solo me producían una sensación entre la tristeza, la incredulidad y la ignorancia. Todo se amontonaba dentro de mí... y por más que intentaba ordenarlo no lograba sino mezclarlo hasta obtener un laberinto sin salida alguna. El olor a jabón y a ducha entraba en mi y me hacía reír con ironía pura a cada palabra recordada. Pero ahora solo quedaba coger la toalla y secarse...
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