viernes, 12 de agosto de 2011

Simplemente... ya no estás.

Cuatro años en los que, día tras día, veo en mi mente tu carita sonriente y escucho tu voz hablandome, aconsejándome... siendo mi amiga. Cuatro años que se han hecho tremendamente difíciles sin tener tu compañía, sin tener tus llamadas de rápidas horas y sin nuestras cosas. Cuatro años en los que ya he pensado tanto, he llorado tanto y te he echado tantísimo de menos... que ya poco me queda por hacer. Cuatro años en los que solo con oir tu nombre mi piel se eriza y un nudo se forma en mi garganta. Cuatro años que borraría solo con poder abrazarte una vez más, solo por olvidar todo lo que pasó, con tal de tenerte aquí... conmigo. Aún no he conseguido pensar en ti o mirar tus fotos sin que mis ojos lloren. Y después de tanto tiempo creo que la cosa es tan simple que, por eso mismo, no llego a comprender qué pasó, qué fue lo que provocó que te fueras sin poder despedirte de modo alguno... y pese que antes de enterar, yo ya lo sabía... Mi corazón sigue negando aquellas palabras que fueron tan fugaces como el tren en el que viajaba. Fue simple... tan simple, tan fácil, tan obvio... que no llego a aceptar. Que nunca aceptaré.

sábado, 30 de julio de 2011

No digas nada más

Más existes y más quiero que existas. Y por más que te lo dijera jamás llegarías a entenderlo... nunca comprenderías que cuando te veo aparecer mi pulso tiembla, y por unos segundos mi mente se paraliza sin saber qué hacer ni qué decir. No podrías entender como arden mis adentros cuando sueño verte, ni mis paseos nocturnos en un vano intento de entender tus actos. Cosas que solo tú sabes, palabras que solo a ti te diría...
A más presente eres más quiero tenerte, y más me ahogo. Y cuesta creer... que por más que te lo dijese, por más que te explicase todo esto... no lograrías entender nada de mí.

jueves, 21 de julio de 2011

Sinsentido

Las cosas que se habían almacenado en mi mente y que daba por olvidadas resurgían sin intención de hacerlo. Cada simple palabra que en su día no había tenido el más mínimo valor para mí... ahora eran esenciales para cada movimiento y pensamiento que me había llevado a este momento. El agua resbalaba desde mi cabeza hasta mis pies, los cuales se ahogaban en la espuma que caía de mí. Los espejos y cristales se empañaban con aquel vapor que me hacía sudar, y con cada nueva gota de agua que me mojaba en aquella ducha descubría cosas nuevas. Infinitas e incomprensibles, que solo me producían una sensación entre la tristeza, la incredulidad y la ignorancia. Todo se amontonaba dentro de mí... y por más que intentaba ordenarlo no lograba sino mezclarlo hasta obtener un laberinto sin salida alguna. El olor a jabón y a ducha entraba en mi y me hacía reír con ironía pura a cada palabra recordada. Pero ahora solo quedaba coger la toalla y secarse...

jueves, 16 de junio de 2011

Simples palabras

De pronto, sin planearlo, sin quererlo... una simple palabra te descubre un sinfín de cosas. Lo piensas y lo meditas... Bueno, realmente no tanto... lo tienes claro desde hace mucho tiempo, pero lo has descubierto ahora: has hecho oficial ese escondido pensamiento que ocultabas en tus rincones. Quieres hablarlo, quieres gritarlo... pero sobretodo quieres verlo. Simplemente verlo, aunque no sabes si eso empeoraría o mejoraría el hervidero en el que se ha convertido tu pensamiento. Pero ya son muchas las conversaciones y muchas las confesiones, la sinceridad... tanto, que prefieres callar. Callar, y que pase lo que tenga que pasar. ¿Qué más puedes hacer?